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Esto es lo que enfrentan los trabajadores informales del mundo con medidas en marcha ante COVID-19

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2020-04-03 12:46:05

¿Cómo controlan los gobiernos la actividad en una economía que nunca controlaron realmente en primer lugar? Esa es una pregunta urgente que se hacen aquellos que manejan un mundo desarrollado de 35 millones de dólares, mientras el nuevo coronavirus se propaga.

Desde los barrios marginales de Manila hasta las aldeas remotas de Colombia, cerca de 2 mil millones de personas ejercen su oficio en una economía informal apenas regulada y libre de impuestos. El esfuerzo por contener la propagación de una enfermedad que hasta ahora ha infectado a alrededor de un millón de personas en el mundo puede depender pronto de lugares afectados con instituciones débiles, recursos limitados y corrupción.

“¿Cómo puedo ganarme la vida si todo se detiene?”, preguntó Caetano Sousa do Nascimento, de 50 años, quien gana alrededor de 11 dólares en un buen día vendiendo dulces de coco caseros en las afueras de Brasilia, ganándose la vida en la economía informal como otros 40 millones de brasileños. “La gente necesita volver a sus vidas. Cerrar todo no es la solución”.

Las naciones emergentes, que albergan más del 90 por ciento del empleo informal mundial, están apagando las luces cada vez más en una colmena vital de actividad que es desproporcionadamente más vulnerable a la enfermedad, está menos preparada para sobrevivir a un largo periodo sin recursos y, de manera crucial, está en su mayoría lejos de los programas de apoyo del gobierno. Un documento sobre el trabajo del Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó que el tamaño promedio de la economía informal para 158 países entre 1991 y 2015 fue de 31.9 por ciento de la producción oficial. Si esta proporción se mantuviera en 2019, significaría que los sectores informales representaron cerca de 30 billones de dólares.

En todo el mundo desarrollado, la difícil situación de los trabajadores informales empeora por una combinación de barrios marginales abarrotados, familias numerosas que viven en hogares pequeños y la ausencia de pruebas para identificar el virus.

Nuevos puntos críticos del COVID-19 están apareciendo en lugares como Guayaquil, una ciudad tropical en Ecuador que fue tomada por el Ejército la semana pasada. La intensificación de la emergencia económica llevó al Grupo de los 20 (G20) a virar hacia la necesidad de ayudar a las naciones en desarrollo.

Durante la reunión virtual del martes, los ministros de finanzas del G20 y los banqueros centrales de los países señalaron que tratarían de abordar las vulnerabilidades de la deuda en las economías emergentes, lo que les permitiría centrar sus esfuerzos en hacer frente a la amenaza del virus.

Al carecer de una red de seguridad financiera y con poco acceso a la atención médica, el dilema que enfrenta la fuerza laboral informal de 450 millones de personas en la India es uno de los ejemplos más crudos de cómo la desigualdad social amenaza con socavar los esfuerzos mundiales para contener el virus.

La mayoría de estos hombres y mujeres trabajan, en promedio, por tan solo 2 dólares por día. No tienen la opción de trabajar desde casa, tomarse un tiempo libre o evitar el transporte público para poner en práctica el distanciamiento social.

Sin embargo, el sector informal de la India, conformado desde vendedores ambulantes de alimentos y trabajadores migrantes en obras de construcción hasta trabajadores sin tierra que se dedican a la agricultura o administran pequeñas tiendas en el campo, contribuye con la mitad de su Producto Interno Bruto (PIB) de casi 3 billones de dólares. Emplea a más del 90 por ciento de la fuerza laboral total, según una estimación del gobierno.

Con los servicios de trenes y autobuses en su mayoría suspendidos, los trabajadores migrantes han comenzado a caminar cientos de kilómetros para regresar a sus aldeas, mientras que la policía y quienes vigilan los bloqueos carreteros han estado golpeando a las personas que se aventuran a violar el toque de queda.

En Nigeria, los pequeños comerciantes estaban preparándose esta semana para un bloqueo en sus dos ciudades más grandes, Lagos y Abuja. La nación más poblada de África superó a India como el país con el mayor número de personas que viven en la pobreza extrema en 2018, y el tamaño de su sector informal se estima en 65 por ciento de la economía.

Usman Saleh, un comerciante en el mercado Wuse de Abuja, acababa de recibir dos camiones de fresas frescas por un valor de 5 mil 100 dólares cuando escuchó que el gobierno cerraría todos los negocios. La fruta probablemente se desperdicie, comentó, y perder el dinero podría terminar arruinando su negocio.

“¿Qué voy a hacer ahora?”, se cuestiona. “No puedo almacenar tanto en mi congelador, simplemente no tengo la capacidad”.

Las organizaciones que representan a millones de trabajadores informales han comenzado a abogar por una parte de los paquetes de estímulo masivo que se están implementando.

Un total de 10 organizaciones en Sudáfrica, que representan a casi 5 millones de trabajadores, ha pedido al gobierno que establezca una “subvención en efectivo para vivir” que permita a los trabajadores informales aislarse sin sufrir dificultades económicas. Los grupos también pidieron el suministro masivo de mascarillas y guantes, así como jabón y desinfectante para manos en lugares públicos con mucho trabajo informal.

Gran parte de las primeras iniciativas del gobierno indonesio para hacer frente a la pandemia se han dirigido a aliviar el estrés en el sector informal. Este proporciona al 56 por ciento de las personas con empleos, unos 70 millones, con poca o ninguna red de seguridad, dejándolos gravemente expuestos en una crisis económica.

Pero a diferencia de las economías más avanzadas que están en mejores condiciones para atacar y compensar a los trabajadores por la pérdida de salarios, los países en desarrollo tendrán dificultades para salvar a los trabajadores informales, según Priyanka Kishore, directora de India y Sudeste Asiático en Oxford Economics en Singapur.

“Si se trata de un gran sector informal, estoy muy preocupado por un bloqueo prolongado”, dijo Kishore.

“Claramente, el desafío son las medidas específicas, porque ahora debes apuntar a los más vulnerables“, consideró. “Cuanto mayor sea la participación de esa parte en su economía, más dolor social verá en términos de desnutrición o muerte”.

En ninguna parte el desafío es mayor que en África, donde la economía informal representa más del 85 por ciento del empleo, según un informe de la Organización Internacional del Trabajo. El presidente de Benin, que depende casi por completo del contrabando de mercancías hacia y desde la vecina Nigeria, comentó este fin de semana que ni siquiera puede permitirse un bloqueo.

Ruanda, África.

AP

Benin es una excepción. La mayoría de los gobiernos se están moviendo para apretar los tornillos, a pesar de que bloquear partes de la economía generalmente ocultas a la vista puede desencadenar el desafío y el rechazo.

Sudáfrica, el país con la mayor desigualdad del mundo, desplegó la semana pasada al Ejército para imponer un bloqueo nacional de 21 días. La ayuda para el sector informal ha sido lenta, ya que el gobierno lanzó un paquete de estímulo que ignoró en gran medida a los cientos de miles de personas que obtienen sus ingresos como peluqueros, vendedores ambulantes o vendedores de alimentos.

“Muchos gobiernos africanos han tomado un modelo de copiar y pegar de España e Italia y lo han aplicado aquí, pero si continúas con un bloqueo así durante más de 21 días, el impacto será demasiado severo y la gente terminará ignorándolo”, puntualizó GG Alcock, un sudafricano que ha escrito varios libros sobre el sector informal.

“Las medidas de ayuda que se están considerando están ignorando una parte completa de nuestra economía”, agregó.

Cientos de marroquíes protestaron por la aplicación de medidas de emergencia, marchando y lanzando cantos religiosos un día después de que se implementara un cierre en Fez, Tetuán y Tánger.

El reino del norte de África, donde el 60 por ciento de la fuerza laboral no tiene seguro de salud, está imponiendo restricciones estrictas a los movimientos en las áreas públicas que vaciaron los zocos (mercados tradicionales) y calles bulliciosas. La ira estalló incluso después de que las autoridades prometieron pequeños pagos a los proveedores de pan informales en un país donde la economía sumergida se estima en más de un tercio del PIB.

“El cierre crea una situación difícil para toda la región del norte de África porque ocupar la calle es la característica principal de una economía informal pesada”, declaró Rachid Aourraz, economista del grupo de expertos MIPA con sede en Rabat.

En tanto, en Colombia, el gobierno está tratando de imponer un bloqueo hasta mediados de abril, pero se enfrenta a la resistencia de los trabajadores que viven al día.

La vasta fuerza laboral informal de la nación se ha incrementado en los últimos años por casi 2 millones de migrantes que huyen del colapso económico de Venezuela. La mayoría son indocumentados, y el cierre masivo de restaurantes, salones de belleza y otros negocios deja a muchos de ellos sin dinero y enfrentando el desalojo.

En algunas partes de las zonas rurales de Colombia, el Estado apenas existe, y las reglas son establecidas por ejércitos privados financiados con cocaína.

“En países con grandes economías informales, un bloqueo total puede forzarlo a una proximidad más cercana con alguien que podría infectarlo”, manifestó Kishore de Oxford Economics. “Y si los casos no están bajo control a pesar de estos bloqueos, entonces el bloqueo continuará, agravando el dolor económico y social”.

Colombia.

AP

Fuente:https://www.elfinanciero.com.mx/economia/esto-es-a-lo-que-se-enfrentan-los-trabajadores-informales-del-mundo-por-medidas-contra-el-covid-19

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