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Coronavirus: porque el presidente ruso está gestionando la crisis del covid-19 distinto a otros líderes europeos

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2020-03-22 21:45:13

Dentro de los grandes planes que tenía para esta primavera el presidente de Rusia Vladimir Putin, se encontraban enfocados en mostrar la estabilidad que tiene el país y resaltar su poderío.
Pero esa agenda perfecta fue secuestrada por causas de las cuales no tiene el control: la rápida propagación del coronavirus, la caída libre del precio del petróleo y del rublo, la moneda oficial de Rusia.
En el mes de abril se espera la votación que permitiría realizar cambios a la Constitución con lo cual le permitiría al actual presidente permanecer en el poder por más tiempo, siendo que Putín llegó en el año 2000.
Mayo sería el mes del desfile militar gigantesco para conmemorar el 75 aniversario del Día del Triunfo ruso sobre la Alemania nazi.
Pero el estado de humor que impera en el país ahora es de incertidumbre y nerviosismo.
Por ahora, tanto la votación como el desfile oficialmente siguen adelante sin cambios y Putin está transmitiendo una imagen de calma en éstos tiempos difíciles y  turbulentos.
El presidente ruso ha declarado que el brote de covid-19 está “bajo control” en su país gracias a las medidas “oportunas” que ha establecido, mientras que los medios estatales han criticado al resto de Europa por “manejar mal” la pandemia y han destacado un “fracaso de la solidaridad de la Unión Europea”.
Mientras los líderes de las naciones europeas se han centrado establecer cuarentenas en el manejo de la crisis, el presidente Putin viajó a Crimea para festejar los seis años desde que Rusia anexó el territorio de Ucrania.
Es una muestra con toda intención del proceder habitual: el presidente llendo fuera de casa, reuniéndose con multitudes y estrechándoles la mano, sin medidas de “distanciamiento social”.
Pero es un circo montado.
Todas las personas que entran en contacto cercano con el presidente Putin están siendo evaluados por adelantado para detectar si tienen coronavirus covid-19.
Entre las personas que se les realizó estudios estuvieron todas aquellas que recibieron medallas en Crimea la actual semana, así como el personal del Kremlin y prensa acreditada. Hace unas semanas eran monitoreados con controles de temperatura infrarrojos.
“Consideramos que esto es un paso justificado para que el presidente pueda continuar su trabajo con confianza”, dijo el portavoz oficial presidencial, Dmitry Peskov, a la BBC.
El propio presidente Vladimir Putin no ha sido sometido a una prueba de covid-19.
“No tiene síntomas y, toco madera, se siente muy bien y continúa su trabajo según lo programado”, explicó Peskov.
Pero la tasa de infección en Rusia ha comenzado a aumentar, incluso de acuerdo con las cifras oficiales que algunos más escépticos sospechan que han sido maquilladas.
Así es que, a pesar del señalamiento del presidente Putin de que el covid-19 es poco importado o -como dice- una “amenaza extranjera”, las medidas de protección están aumentando.
Incluyen de todo: desde el clausura de fronteras y escuelas hasta la prohibición de reuniones masivas.
Pero no hay una orden militar de quedarse en casa y el viernes el Kremlin insistió en que “no se estaba discutiendo en absoluto una cuarentena en Moscú”.
Muchos sospechan que la renuencia está directamente relacionada con la votación de la Constitución y la intención de asegurarle a Putin una ruta asegurada para la reelección lo antes posible.
Ese proceso se ha manejado tan misteriosamente rápido desde el principio que ha sido catalogado como una “operación especial”.
El líder de derecha, Alexei Navalny, advirtió que celebrar la votación, sacar a los pensionistas en masa a mediados de la pandemia, sería un acto “criminal”. Funcionarios han enfatizado que aún podría cambiar de fecha por cuestión de seguridad, o que se efectúe a través de forma virtual por internet.
No obstante, la comisión electoral de Rusia reveló planes el viernes para extender la votación durante una semana y para de esta manera tener un control de las aglomeraciones en masa.
“Hay un gran deseo de llevar a cabo esta votación y de no de suspenderla”, dijo el analista político Konstantin Kalachev a la Revista Nezavisimaya, sugiriendo que los funcionarios aún esperan que “todo se disperse” y que Rusia se salve de lo peor.
Para algunos, ese enfoque de la flujo en militar es tranquilizador. Aquí hay un dicho popular que dice que mientras sepas menos, mejor dormirás.
“No queremos escuchar más, es aterrador”, explicó Ksenia, una vendedora de helados en un suburbio de Moscú.
“Sabemos que tenemos que lavarnos las manos y no salir demasiado, pero la gente ya está llevándose todo de las tiendas y da miedo”, dijo.
Pero a pocos kilómetros de su quiosco, un símbolo de la última crisis que golpea a Rusia (y a gran parte del mundo) está creciendo cada día: se está construyendo a toda marcha un nuevo hospital temporal para atender hasta 500 pacientes con covid-19.
En otros lugares, el Ministerio de Defensa reportó que realizó una serie de simulacros de emergencia para el control de virus, y todas las regiones rusas han sido puestas en alerta máxima.
Sin embargo, la votación para prolongar la permanencia de Vladimir Putin en el poder todavía está programada para el día 22 de abril.