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Bérgamo, zona cero: “Los hospitales españoles tienen que prepararse para lo inimaginable”

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Nadie, ahora mismo, querría estar en Bérgamo. Esta ciudad italiana, dentro de la región de Lombardía, es la que más está sufriendo las consecuencias de la expansión del coronavirus en el país, que ya suma más de 4.000 muertos a causa de esta pandemia.

Una situación extraordinariamente difícil para médicos y enfermeros, ya que las unidades de cuidados intensivos están colapsadas. El cirujano Michele Colledan, 65 años, es el director de trasplantes del Hospital Papa Juan XXIII, uno de los más importantes del Norte de Italia. El centro médico está completamente desbordado: falta personal, oxígeno, camas, mascarillas.

En una entrevista con EL ESPAÑOL, el doctor Colledan relata lo difícil que es trabajar en la trinchera más complicada del Covid-19 de toda Europa. Colledan, quien advierte que “la situación es grave”, asegura que España no puede dar nada por descontado porque “hay que estar preparado para lo inimaginable”: “Nunca hubiéramos contemplado la idea de vivir una escasez de mascarillas, de personal, de oxígeno, de camas, etc. Solo con pensar que nuestro hospital es nuevo, tiene sólo 7 años. En la normalidad está equipadísimo. Ahora, sin embargo, las mascarillas son apreciadas como el oro”.

“La media de llegadas a urgencias aquí en Bergamo está entre 40 y 80 personas al día”, explica el cirujano. La mayoría de los casos, detalla, son “por pulmonías provocadas por el Covid-19”.

Las personas ingresadas, después de un primer filtro, rondan finalmente entre las 25 y las 40 personas. Los medios italianos tienen puestos los ojos sobre el nosocomio de Bergamo, porque el más mínimo cambio de tendencia; podría tener una lectura a nivel nacional e incluso europeo: “La situación, desgraciadamente, por el momento es grave y persistente.

A veces hay fluctuaciones de carácter diario, que nos ilusionan y nos hace pensar de forma optimista, com anunciado un cambio de tendencia”. Y pone un ejemplo: “Este martes, por ejemplo, fue el día en el que llegaron menos enfermos. Al día siguiente, el miércoles, tuvimos sin embargo que recibir, de nuevo, a muchos más enfermos”. Colledan lo tiene claro: “Por el momento, no podemos hablar todavía de un punto de inflexión“.

Las zonas de cuidados intensivos se encuentran en situación de colapso: “Ahora mismo estamos atendiendo a unos 80 enfermos. Estamos haciendo grandes esfuerzos para disponer de enfermeros que puedan organizar cada vez más camas de terapias intensivas”.

Operaciones aplazadas

La cuestión es que hay tantas personas que necesitan ayuda debido al coronavirus que hay que priorizar: “Ahora mismo, por ejemplo, realizamos operaciones tradicionales sólo para los casos inaplazables”. Todos los departamentos del Hospital Papa Juan XXIII de Bergamo se están adaptando a las nuevas exigencias: “Tenemos también unos 100-110 enfermos repartidos por todo el hospital en departamentos que, poco a poco, como cirugía o hematología, se han ido centrando sólo en el Covid-19”. Por esta razón, “hoy todos estamos haciendo de todo para afrontar esta emergencia“, admite el cirujano.

Uno de los grandes problemas es la falta de material sanitario. Según datos publicados por los periódicos italianos, ya hay más de 2.600 sanitarios contagiados, quienes representan el 8% de los enfermos totales en Italia por coronavirus.

Colledan señala que “ha habido diferentes momentos en los que han faltado las mascarillas. Las propias empresas fabricantes no estaban preparadas para esta situación, tanto a nivel de producción como de logística”.

Cualquiera pensaría que con mascarillas y guantes estaría sólo resuelto, sin embargo el problema es el “oxígeno”: “tanto a nivel de volumen total como del efectivo número de tubos disponibles para instalar en distintas plantas”. Sin oxígeno, no hay enfermo que pueda permanecer, de forma duradera, en terapia intensiva.

“Ahora la situación ha mejorado ligeramente porque nuestro personal encontró soluciones muy creativas para encontrar los materiales”, explica Michele Colledan. Y admite: “Pero no podemos desaprovecharlos, porque no sabemos si los tendremos disponibles mañana”.

Médicos con equipo de protección en un hospital de Brescia, Italia


Médicos con equipo de protección en un hospital de Brescia, Italia

Efe

Mientras tanto, ya está en marcha la construcción de un campamento provisional con más camas para terapias intensivas, pero Colledan advierte que lo que más se necesitan “no son ni las camas, ni los médicos; sino los enfermeros”.

Aparentemente, la mayoría de los positivos por coronavirus que entran en terapias intensivas suelen ser hombres, pero también hay mujeres. En lo relativo a las edades, hay de todo, aunque los niños suelen estar fuera de peligro.

Colledan: “Eso sí, la mortalidad es más alta en los ancianos y sobre todo, en aquellos que ya tienen otras patologías”. El cirujano italiano, sin embargo, desea hacer una aclaración: “El perfil de los positivos, en realidad, es un dato muy relativo. Hay que tener en cuenta que estamos hablando, normalmente, de pacientes sintomáticos. Pero también hay que considerar los asintomáticos“, porque también son portadores del virus.

Falta de camas

La falta de camas ante tanta demanda por casos graves de Covid-19 ha desatado, en los últimos días, una pregunta: ¿Quién tiene prioridad a la hora de entrar en una sala de terapia intensiva? Es un error, como piensan burdamente algunos; que los ancianos, por defecto, son directamente excluidos de las terapias intensivas. “Este dilema tiene lugar siempre que hay un problema de recursos sanitarios escasos”, explica Colledan: “Se trata de un tema muy actual, extraordinariamente delicado y complejo”.

Y añade: “Hay varios criterios, como el de la edad o el del orden de llegada”. Pero Colledan hace hincapié, sobre todo, en el factor de la “utilidad” y “beneficio” posterior. Es decir, tiene prioridad aquellos casos donde haya “más probabilidades de resultado”. Ejecutar un criterio de triaje, en cualquier caso, nunca es una decisión fácil: “El coronavirus nos ha pillado completamente por sorpresa. Igualmente, cuando hay que tomar este tipo de decisiones, se toman de forma multidisciplinar y colegial”.

La situación, en el Hospital Papa Juan XXIII de Bergamo, no está siendo fácil desde el punto de vista personal. “Desde mismo modo que la población”, comenta Colledan, “ha necesitado tiempo para darse cuenta de que no se trataba de ninguna broma”, lo mismo ha ocurrido en el hospital de Bergamo: “La primera semana, en los diferentes departamentos nadie imaginaba la evolución del coronavirus. La cosa cambió cuando empezamos a turnarnos”.

Y añade: “En ese momento cambió radicalmente la actitud, de gran concienciación y colaboración. Al principio muchos admitían no estar preparados”. Hay que estar listos a hacer trabajos diferentes a los que siempre se han hecho, nadie queda excluido. Muchas veces, no hay alternativa: “Es mejor alguien supuestamente no preparado que nadie en su lugar”.

Bien es sabido que en la actual crisis sanitaria por coronavirus, Italia es el reflejo de lo que vivirá España dentro de una semana. Por esta razón, el doctor Colledan del hospital de Bergamo, el más afectado de Italia por el coronavirus, advierte: “La prioridad es reducir, lo antes posible, la curva de los contagios. Antes se logra aplastarla, menos posibilidades hay de saturar el sistema sanitario”. Lo cierto, es que por el momento no hay vacunas eficaces, por ello “lo mejor que se puede hacer es aplicar medidas restrictivas”. El cirujano italiano asegura que “quedarse en casa es extraordinariamente útil”, a la espera de “unos resultados que sólo podremos ver en un segundo momento”.

El doctor Michele Colledan, nacido en 1955, ahora mismo vive solo en su casa para evitar el contagio de su familia. Y hay una anécdota que, según él, explica el momento actual que está viviendo. No sólo como médico, sino como padre: “Hay cosas a las que ya no estamos acostumbrados. Mis hijos ahora viven a varios kilómetros de aquí y no les puedo llevar nada, porque arriesgo de infectarles. Nunca hubiera pensado, en el 2020, de tener que enviarles un paquete con libros, ropa y juegos. Es propio de otra época”.